El can y su amo

El can y su amo

Antes de comenzar con la crónica del día de hoy, me gustaría decir que esta no es una leyenda mexicana corta que infunda el temor del lector, sino más bien es una historia que habla sobre la lealtad y la amistad entre un hombre y su mascota de cuatro patas.

Un día mientras Miguel salió de su casa, se topó con Bambino (ese era el nombre que aparecía en su collar) un cachorro de xoloitzcuintle juguetón y amigable.

– ¿Qué haces aquí pequeño? ¿Te perdiste? Dijo Miguel.

Te llevaré a casa hasta que encuentre a tus dueños. Esa misma tarde, el muchacho pegó anuncios en los vecindarios cercanos, esperando que alguien reclamara al perro. Sin embargo, habiendo transcurrido un mes de lo sucedido, se dio cuenta que nadie lo haría, motivo por el cual tomó la determinación de adoptarlo.

Los dos se hicieron inseparables, Bambino era el mejor amigo de Miguel y viceversa. Los fines de semana, salían de paseo a cazar al campo.

Una noche de esas en las que el clima es verdaderamente malo, el muchacho subió a su auto y le dijo a su compañero de aventuras que hiciese lo mismo. No obstante, el animal lo miró de una manera muy distinta a la habitual. Era como si le estuviera avisando de que un tremendo daño le ocurriría, si seguía con sus planes.

Miguel fiel a su costumbre, pensó que Bambino estaba cansado, por lo que lo cargo y lo depositó en el asiento trasero del auto. La carretera estaba demasiado resbaladiza, dado que esa tarde había caído una profusa nevada.

– No tengas miedo amigo. Conduciendo con calma no pasará nada. Le dijo Miguel a su perro.

Más tardó en decir esas palabras que el auto en volcarse y estrellarse contra un poste de teléfonos. Del cofre del auto comenzó a salir humo y súbitamente una chispa hizo que el motor explotara.

Bambino trató de sacar a su amo del fuego, pero éste había perdido el conocimiento. El perro mordió con todas sus fuerzas el cinturón hasta que por fin consiguió liberar a Miguel. No se sabe cómo pero el galgo sacó al hombre por la ventanilla. Lo lamentable es que Bambino quedó atrapado entre las llamas.

En el kilómetro 58 de esta carretera, se encuentra una estatuilla de bronce con la figura de ese perro, recordando ese día.

Hay quienes dicen que a veces su sombra socorre a automovilistas que por allí transitan.

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