El misterio del padre Guidobaldo

El misterio del padre GuidobaldoA principios del siglo XX, muchos españoles buscaron refugio en América. Este fue el caso del padre Guidobaldo, hijo de un panadero de origen italiano y de una costurera catalana.

Debido a su inteligencia, refinamiento y encanto rápidamente halló cabida en una iglesia pequeña. Los feligreses que asistían a ese recinto sagrado, le empezaron a tomar mucho cariño, ya que se preocupaba por los problemas tanto individuales como colectivos de la comunidad.

Sin embargo, no fue hasta que comenzó a hacer exorcismos, cuando su popularidad se disparó hasta las nubes. Gente de comarcas cercanas acudía a él para qué “les sacara el chamuco a sus familiares”.

Por muchos años, las hazañas del padre Guidobaldo en contra de las fuerzas oscuras, fueron publicadas inclusive por los medios de comunicación locales) principalmente periódicos y panfletos).

Desgraciadamente, la historia feliz dio un giro de 180°. Era una noche de enero cuando los relatos de júbilo se convirtieron en cuentos de terror y misterio. El cielo estaba completamente negro y la lluvia caía a cántaros.

Un vecino del lugar entró corriendo a la Iglesia y le dijo al padre Guidobaldo:

– Padrecito, venga lo más pronto que pueda por favor. Mi casa se está inundando y no podemos sacar a mi esposa.

El sacerdote ni siquiera tomó un paraguas, sólo se puso su chaqueta y salió de la iglesia. No bien había dado un par de pasos, un rayo lo golpeó en la cabeza. El sacristán y el monaguillo al observar esto, fueron por él y lo que recostaron en una de las bancas.

Guidobaldo recobró el sentido, más algo en su interior se modificó. Su expresión facial era la de un hombre frío, vengativo y amargado.

Ese cambio de personalidad radical, fue percibido por su grey. Sus sermones estaban llenos de maldiciones y blasfemias.

En una de esas ocasiones alguien gritó:

– Lo que sucede es que al padre Guidobaldo lo invadió Lucifer.

Acto seguido, el sacerdote camino apartando todos del camino hasta la pileta que estaba llena de agua bendita. Se sumergió en ella y su organismo se desvaneció.

Se puede decir que de esa manera, el sacerdote salvo su alma.

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