La Leyenda de La Llorona

La Leyenda de La LloronaSi tenemos en nuestra familia a quienes gustan de los mitos y leyendas seguramente habremos escuchado desde pequeños la historia de La Llorona. Esta leyenda es sumamente antigua y desde el origen de las primeras ciudades de México, se habla sobre esto, principalmente en lo que ahora conocemos como DF o Distrito Federal.

La historia comienza con una joven campesina, quien era bella y laboriosa. Ella había crecido con lo justo para vivir junto a su familia en un bello campo. Al crecer un poco, la muchacha decide mudarse de donde estaba e instalarse en la ciudad. Al cabo de algo de tiempo, conoce a un muchacho del cual se enamora, este no era un tipo común, sino que alguien con clase, de la alta sociedad del momento.

Por supuesto que alguien así no se casaría con una simple campesina, pero inocente, la muchacha creyó todo lo que el joven le decía. Tanto fue así que salieron por un tiempo y en éste lapso, la muchacha queda embarazada de un bebé no deseado. Cuando el joven se entera de esto, abandona a la chica dejándola a su suerte, sola, en una ciudad que era todo un mundo nuevo para ella.

Sumida en la depresión la joven vuelve a su casa paternal en donde la repudian, puesto que en esa época estaba muy mal visto que una chica estuviese embarazada sin estar casada, por lo cual la muchacha tenía que esconder su embarazo con ropas amplias y abultadas.

A medida de que el embarazo avanzaba, la muchacha se notaba cada vez más deprimida, pues su familia no la dejaba en paz y siempre que podían le sacaban en cara su error.  Cuando fue el tiempo de dar a luz, con las primeras contracciones la muchacha corrió al río en donde con dolor tuvo a su hijo, pero por miedo y enojo, ella arrojó al bebé al río.

La corriente se llevó a su pequeño y al instante, ella se sintió arrepentida de lo que había hecho, por lo cual comenzó a seguir el río para tratar de recuperar al bebé, pero fue demasiado tarde puesto que nunca pudo alcanzarlo. Luego de eso, de la tristeza la joven comenzó a desvariar y se dice que siempre se la veía llorando con gran pena junto al río a causa de haber perdido a su hijo.

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