Mi entrenador es un vampiro

No era del agrado del entrenador, siempre batalle con dar el ancho de lo que buscaba siempre, todos los días me tomaba horas extras para alcanzar el nivel de excelencia que exigía, pero nunca era lo suficiente, para satisfacer sus expectativas.

vampiro

Era ya mucho lo que pedía, no era el mejor, de eso estaba seguro, pero tampoco era de los del monto, siempre entrenando de mas, con el único fin de ser tomado en cuenta para alinear en la formación del equipo, pero nunca me tomo en cuenta.

Hasta que lo confronte, esto ya era mucho, cuando en mi posición, escogió a un tipo que no era mejor que yo, lo mio ya era personal, así lo sentí.

– Pero que nada es suficiente para que me alinee entrenador – pregunte en tono sarcástico, el tipo ni me volteo a ver, era como si ni existiera para el, ese día después de los entrenamientos, me decidí a hablar con el, pero no lo encontré, solo lo vi que iba saliendo, con el que me estaba supliendo, y me puse a seguirlo.

Al llegar a la casa, el tipo que me suplía, traía la mirada perdida, parecía un robot, y vi claramente que entro a su casa, me escurrí por el patio, trasero de la casa del entrenador, con la cámara encendida de mi celular, dispuesto a tomar algunas fotos o vídeo, de lo que pensé, era algún encuentro sexual, de intercambio de favores, al fin lograría que ese entrenador, se fuera de la institución, pero lo que vi, me dejo sin poder hablar.

En el sótano de la casa del entrenador, tenia una ventanilla, que daba al patio y ahí los vi, tomando el vídeo, note, que el tipo era amarrado, y untado con algún tipo de alimento, cuando note los ojos del entrenador, de un color amarillo, y desorbitados, vi que salían ratas que tenían en unas jaulas, algo que me estremeció, es que empezaron a comer del cuerpo del que me suplió, y el ni se quejaba, solo como un robot, veía como la sangre cuando lo mordían salia de su cuerpo.

Ahí vi al verdadero entrenador, con unos colmillos que le salían de su dentadura, al notar que empezaba a anochecer, me retire del lugar, no sin antes, prender lumbre en el lugar, aun escucho los graznidos y gritos en mi mente, pero si algo con certeza supe, es que no eran de un humano, si no de algún tipo de animal o ente demoníaco.

 

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