Mito de terror la mano peluda en el closet

Una familia como cualquier otra, que tenia apenas unos cuantos años de casados, y quería establecerse en una casa libre de preocupaciones de los familiares, en donde uno sabe que al tiempo, empiezan a ser una carga.

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Así consiguieron una casa de renta, en uno de los mas acomodados sectores de la ciudad de Aguascalientes Ags, ciudad emblemática e industrializada, y sobre todo muy pacifica, a comparación de las grandes urbes de la República Mexicana.

A Gonzalo le acababan de otorgar la plaza que tanto había anhelado, solo que al tener que cambiar de lugar de origen, no sabia como le afectaría a Mayela, la cual era muy apegada a sus padres.

La casa en la que se estaban instalando, tenia todo lo que cualquier mujer puede aspirar, cuando se esta recién casada, no faltaba nada, solo algo la inquietaba de manera irracional, y era ese closet, que tenia el cuarto de huéspedes, y en el que se ponía todos los días, a planchar el uniforme de su marido.

Una cosa mas que no le terminaba de cuadrar, era el porque las casas de enfrente de su casa, estaban habitadas, y de lado suyo las 4 casas dos de cada lado, parecían que estaban abandonadas.

Por mas que trato de establecer comunicación con sus vecinas, ninguna de ellas, le contestaba ni el saludo, algo que no podía entender.

Así pasaron los días, y la tensión, de la soledad y el extrañar a sus padres, hacían muy largas las horas de espera, y con las horas extras que le cargaban a su marido, solamente llegaba y bien cansado a dormir.

Por si fuera poco, en el Super que estaba a unas 5 cuadras de su hogar, escucho claramente a dos vecinas suyas que hablaban de la recién llegada, y apostaban cuanto duraría en esa casa, en donde se escuchaban cosas.

Desde ese momento la paz, que llego a tener, la empezó a perder, y llegaron los murmullos, y los trastes que se escuchaban se estrellaban y cuando ella llegaba, todo era tranquilidad, el acabo se llego cuando en una ocasión vio claramente la mano de un ente, que cerraba la puerta del closet, que tanto la inquietaba, y al ver llorar a su pequeña hija, esto fue la gota que derramo el vaso, ese día estaba por llegar, o se cambiaban de casa, o ella se regresaba a su Guadalajara querida.

Para colmo, su marido ese mismo día no llegaba, de repente la niña, se le escapo de las manos, y la escucho gritar, al llegar al cuarto, no daba crédito a lo que veía, era esa mano peluda, que la tenia de una de sus piernas sujetada, y la quería meter al closet, como pudo con un cuchillo lo corto, se salio de la casa a media noche y un taxi tomo, no se llevo absolutamente nada, y solo una nota a su marido le dejo,

“Me regreso a mi tierra, de donde nunca debí haber salido, si te sientes solo, ve en la noche al cuarto de planchado, lo que se quería llevar a tu hija, te puede hacer compañía”

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